Piscis 20/02 -20/03

Sutiles, dulces, tolerantes, imprevisibles, románticos pero quisquillosos e incluso infieles. Creen en la amistad y el amor. Imaginativos y sensibles. Es amable y tiene compasión hacia los demás. Es intuitivo y piensa en los demás. No asume la realidad. Es idealista, mantiene secretos y tiene una voluntad algo débil. Se deja llevar por los demás.
Se lleva bien con: Tauro, Libra, Virgo, Escorpio.
Se lleva mal con: Sagitario y otros Piscis.
Un piscis tiene una personalidad tranquila, paciente y amable. Son sensibles a los sentimientos de los demás y responden con simpatía y tacto al sufrimiento de los demás. Son muy queridos por los demás porque tienen un carácter afable, cariñoso y amable, y no suponen una amenaza para los que quieren tener puestos de autoridad o mayor popularidad.
Suelen asumir su entorno y sus circunstancias, y suelen tomar la iniciativa para resolver problemas. Les preocupan más los problemas de otros que sus propios problemas. Los Piscis tienden a existir de forma emocional más que de forma racional, de forma instintiva más que de forma intelectual. No les gusta sentirse confinados y no respetan las convenciones así por las buenas. Pero tampoco tienen la energía o la motivación para luchar contra el poder establecido.
Los piscis muchas veces se retiran hacia un mundo de sueños en el que sus capacidades pueden aportarles beneficios. Tienen una gran capacidad creativa artística.
Los piscis no son egoístas en sus relaciones personales y suelen dar más de lo que reciben en sus relaciones personales. Son personas leales y buscan una unión con la mente y el espíritu de su pareja más que una unión sexual. Les gusta el hogar y la familia y no les gusta ser criticados, ni escuchar a personas creídas o egocentricas.

jueves, 5 de junio de 2008

él, mi miedo

A veces se llega demasiado tarde. A veces el miedo nos retrasa, nos paraliza y nos impide pensar con claridad. A veces cuando llego tarde, me pregunto cuánto tiempo he perdido buscando el valor para iniciar el camino. Y me doy cuenta de que siempre tardo menos en cobijarme bajo la excusa del miedo. Ahora pienso en mis fallos con calma, intentando aprender de nuevo de los errores pero me miro al espejo y no me reconozco. Esta noche sólo una cosa tengo clara: ya no sé querer y tampoco quiero. Primero aprendí a no quererme y poco a poco, olvidé querer. Después, sin darme cuenta, a base de gestos inconscientes y temores tamizados, le enseñé a él a no quererme, a ellos.. da igual, no hay diferencia… Todos son soledades idénticas. Vacíos que arañan el frágil cristal de la autoestima. Todo se viene abajo de golpe con una simple palabra o con un complejo silencio. Suenan igual sus palabras y sus silencios o no suenan. Las paredes de mi abismo amortiguan el sonido. Y se tragan el eco antes de que surja…Aún no sé si se ha marchado o todavía se está yendo. Es él quien se mueve alrededor de mi quietud, el que deja las puertas entornadas, el que pone y quita los pequeños instantes en mi vida. Y yo, mientras tanto, tan sólo observo de reojo sus movimientos para atraparlos o para esquivarlos, da igual.. no hay diferencia.

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